30 enero, 2012
Coming together:
El momento caótico de un texto justo antes de que empiece a cobrar sentido.
Y luego... la claridad.
Ya quiero que llegue la claridad.
Que ya llegue. Que ya llegue. Que ya llegue.
30 diciembre, 2011
Let's get out of this country
06 lets get out of this country
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El martes me di cuenta que, por primera vez en muchos, muchos años, no hay nada que me ate a este lugar; a este país; a esta vida. Todas las cosas que en el pasado me han hecho querer quedarme de pronto parecen gritarme que debo irme... que si no es ahora, ¿cuándo? No tengo compromisos, no tengo deudas, no tengo escuela ni trabajo, no tengo propiedades, no tengo mascotas ni tengo amores ni tengo razones para quedarme... y no estoy tratando de hacer una lista de pesares, al contrario: tengo 26 años y me sabe bien esta libertad. Además, las cosas y personas que tengo de fijo sabrán esperarme. Y tengo que darme la oportunidad de regresar a este país -que se cae a cachos- algún día, con auténticas ganas de estar en él; aunque de momento parezca más una huída.
Me voy me voy me voy me voy me voy, como sea, pero me voy.
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La nueva vida,
Rock n'rolla,
Shuffle
13 diciembre, 2011
Poetry over prose
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Ayer fui al concierto de Feist. No sé si es por una incapacidad de mi parte para apreciar la calidad de los artistas, pero odio cuando tocan en vivo versiones modificadas de sus canciones. Esta vez las modificaciones incluyeron tambores africanos y coros estilo gospel en medio de Mushaboom, guitarra eléctrica en When I Was a Young Girl (con riff exageradísimo) e Intuition y algunos desvaríos vocales en casi todas las otras. No me gustó eso, pero en general el concierto me pareció increíble, y cuando tocó So Sorry tan hermosamente casi le perdoné todo.
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Rock n'rolla,
Shuffle
06 diciembre, 2011
The sanest days are mad/why don't you find out for yourself?
Soñé con un amigo al que hace mucho que no veo. No sé cómo nos encontrábamos, pero me contaba que se había casado con su ex-novia (una que le rompió el corazón y lo volvió loco hace muchos años). Me invitaba a su casa y me hacía una cena increíble, completamente gurmé, algo sobrenatural. A mi me sorprendía muchísimo, pero a él le parecía de lo más natural haber aprendido a hacer todo tipo de panes con pasta de hojaldre y los hacía por cientos. Pasábamos la noche juntos y por la mañana me decía que lo iban a internar en un hospital psiquiátrico. Yo nunca entendía la razón y me rompía el corazón pensar en él ahí dentro, pero también sentía un gran alivio y pensaba: ¡al fin! El sueño se volvía cada vez más complicado porque su esposa llegaba a casa y yo me ponía sumamente incómoda, pero al parecer a ella no le molestaba verme. Hablábamos de los trámites que hacían falta para internarlo y él seguía haciendo panes de pasta de hojaldre. Cuando ella estaba cerca él parecía volverse un ser hueco, sin emociones. Algo horrible. Después desperté sin saber en qué acabaría la historia, pero sentí que esa cena era su forma de decirme adiós antes de volcarse por completo en la locura.
Lo quería tanto yo... Y hace años, cuando nos veíamos siempre, tenía una sensación abrumadora de responsabilidad, como si tuviera que salvarlo... como si tuviera que salvarlo de sí mismo, que se estaba hundiendo en el sinsentido. Pero no pude, por supuesto. De pronto se volvió reacio a salir de su casa, y no aceptaba ver a nadie, hablar con nadie más que conmigo. Después ni siquiera conmigo. Eso sí, todavía me contesta cuando le escribo esporádicamente. Estoy segura que lleva varios años sin salir de su casa, sin ver a alguien que no sea su familia (y quizá ni siquiera, porque los últimos años dormía todo el día y despertaba de noche, cuando la casa estaba muerta). No entiendo qué le paso. Un par de años después de que se 'retirara del siglo', un amigo en común, que ahora es psicoanalista, me dijo que tiene todos los síntomas de un esquizofrénico. Mi sueño hace tanto sentido... no puedo dejar de pensar en él. Pero sé que, como todos los sueños, éste tampoco hablaba de él... hablaba de otra locura, de otros amores y de otra persona a la que tampoco pude salvar de sí misma.
¿Reproducir patrones? ¿Sentido mesiánico? ¡¿Yooooo?! ¡Nunca!
De cualquier manera, hoy lo extraño. Y me gustaría poder haber sido más para él: algo que pudiera regresarlo a la realidad.
Menos mal que estoy trabajando la renuncia. Hmmm.
05 diciembre, 2011
Let it go
Algo entre una sesión muy sentida de psicoanálisis y una relectura de mis viejas notas del Bhagavad-gita que encontré ordenando cuadernos viejos me dejó pensando en la renuncia. Pensé primero en las cosas más claramente renunciables, como mi gato, que no me queda más remedio que renunciarlo. O en lugares comunes para el desapego, como las relaciones que cambian o se terminan. Pero ahora, después de dedicarle unos días, encuentro algo más profundo a lo que renunciar, algo más que los apegos y los deseos. Pienso en una frase de T.S. Eliot: "For us there is only the trying, the rest is not our business." Pienso en ella porque en el fondo sé que aquello a lo que debo renunciar es a querer controlar el resultado de las cosas. Si en mi sólo está intentar, y lo he intentado, el resto es la renuncia... pero una renuncia muy particular: la renuncia a que todo sea exactamente como yo quiero sólo porque he hecho mi mejor esfuerzo. Surrender the outcome, que también le llaman. Y pues, eso. A ver...
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Words of wisdom
01 diciembre, 2011
28 noviembre, 2011
antes/después
Los de la foto somos mis tres primos menores y yo. Cuando tomaron la primera yo tenía siete años y ellos tenían cinco, tres y dos respectivamente. Estamos en casa de mis abuelos maternos. Mis primos -que viven en el norte- estaban de visita. Un día en las vacaciones uno de mis tíos fue a la tienda y compró muchísimas paletas heladas, más de 20, seguro, y nos entregó una a cada uno, no sólo a los niños, también a los grandes. Los grandes en ese entonces eran todos los que tuvieran más de siete años, claramente. Era el verano y las tardes en casa de los abuelos se nos iban en jugar y ver películas y pasear por la ciudad tres familias en un solo carro. En ese entonces éramos una familia muy grande, muy... que a pesar de vivir lejos se mantenía muy unida.
La segunda foto la tomaron hace tres años, 16 años después. Yo tenía 23 años y ellos 21, 19 y 18. No era el verano, era noviembre. La escena de las paletas se repitió tal cual, excepto porque ahora los grandes somos nosotros, y hay nuevos integrantes que ven películas y juegan todo el verano. Ayer, mi abuela cumplió años. Comimos pastel y tomamos café y nos entregó -como si quisiera empezar a desembarazarse de todo lo que no puede llevarse- muchísimas fotos, entre ellas ésta. La tomamos al día siguiente de que murió mi abuelo. Estábamos agotados y tristes, pero nos ganaba el contento de estar juntos celebrando todo lo que nos habíamos querido, porque éramos todavía una familia que, a pesar de vivir lejos, se mantenía muy unida. Amo estos recuerdos aunque estén atravesados por tanto dolor.
Ahora mi abuela tiene 85 años, se tambalea cuando camina, y apenas darle un abrazo su cuerpo se siente tan frágil... y hoy todo el día me ha perseguido la certeza de que no volverán a pasar 16 años.
23 noviembre, 2011
22 noviembre, 2011
Carnival
The Cardigans - Carnival (Puck Version)
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Esta canción me recuerda a tantas épocas. En su versión original me recuerda a la primaria y las pijamadas improvisadas en tardes en que íbamos a casa de tal o cual a hacer un trabajo en equipo, y que eran sólo un pretexto para usar ropa de calle (en lugar de uniforme), maquillarnos, jugar y esculcar todos los cajones y ver la ropa y aretes y estampas y tacones incipientes de otras niñas. Me recuerda también un fallidísimo e insulso romance de dos semanas durante la secundaria con un chico guapísimo al que lo que le sobraba en hermosura le faltaba en inteligencia... y que, además, tenía una prima que me odiaba y más adelante se empeñaría, sin ningún éxito, en convertirse en mi archirrival. Después, ya en esta versión, y durante mucho tiempo, la tuve muy fijamente asociada con una noche y con un amor y con una sensación de bienestar y completud muy grata. Pero anoche pensé en ella por otra razón. Anoche pensé muchas cosas. Pensé, por ejemplo, en la tarde de la semana pasada cuando fui a la cineteca con mi primo, que me preguntó por M y cómo -con una sonrisa que no pude contener- le dije: hace meses que no lo veo. Y no es que esté feliz de no verlo, y no es que no sienta nostalgia de aquella noche y aquel tiempo... es sólo que sé, como nunca, que esa ya no es la relación en la que quiero estar.
Sentada en el Metrobús, tan dentro de mi cabeza que se me pasó la estación de casa, decidí que lo mejor que podría hacer sería recorrerme la línea entera y pensar. Pensar lejos de mi cama y mi café y mis cobijas, lejos de la computadora que me resuelve todas las dudas y me deja espiar los mares de palabras donde me busco y nunca aparezco. Pensar si hay algo de racional en las cosas que me abruman en estos días. Pensar en esa tesis que no atino a comenzar. Y pensar, sobre todo, en las cosas de las que huyo... porque la de anoche fue, ante todo, una huída desesperada.
Claro que no resolví nada, pero pensé en esta canción porque me siento un poco así. Porque traigo una espinita clavada en el deseo y no sé cómo hacerle y no sé si es sensato y no sé y no sé y no sé...
I will never know/ cause you will never show/
Come on and love me now/ come on and love me now...
Come on and love me now/ come on and love me now...
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La ciudad,
La nueva vida,
Rock n'rolla
07 noviembre, 2011
Lesson Nº 1 (en pocho porque así es Emjay)
A veces me descubro repitiendo conversaciones, repasando momentos del pasado que me dicen algo sobre el presente. Como pequeñas lecciones... casi moralejas, que por algo: por algo, no se me olvidan.
En medio de una crisis amorosa durante la cual M me pedía religiosamente cada jueves que la acompañara a un famoso bar gay en Santa Fe, me dijo un día -muy frustrada- que ella era una persona súper tímida a la que le costaba relacionarse con gente nueva. Yo, que cuando la conocí hice click inmediato con ella, le dije que no la consideraba tímida at all. Al contrario, le dije, cuando nos conocimos tú me buscabas todo el tiempo. Te buscaba because I liked you, me respondió ella. Y yo, que todavía recuerdo lo sencillo que fue para ella decirme, casi recién nos conocimos, que sentía algo por mi, le dije que, con mayor razón, no era una persona tímida. Entonces ella con toda la naturalidad del mundo me respondió: I'm shy D, I'm not a coward.
And she's right. Claro que el matiz entre uno y otro puede pasar desapercibido, pero hay una brecha tan grande. M no es cobarde (and I can vouch for it), y sí, sí es tímida... y hasta entonces yo nunca había considerado siquiera la posibilidad de disimular una cosa con la otra. Pero, en el examen general que siguió a nuestra conversación, no podía faltar la duda. Yo no soy tímida, soy tan poco tímida que raya en lo impúdico. Pero en el big picture, el matiz, esa pequeña distinción que hizo M, me hace ver que even though I'm not shy, I am a coward. Y tantos ejemplos me vienen a la mente. No haré una lista. Pero sí diré, porque hay que decirlo, que por primera vez en la vida quiero hacer algo con la conciencia del valor que requiere. Y quiero hacerlo bien. And I will.
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Memoria,
Words of wisdom
03 noviembre, 2011
Ofrenda
Apenas ayer por la noche puse la ofrenda.
Es cierto que yo no tengo muchos muertos, pero los que tengo me duelen como la chingada.
Hoy es el cumpleaños de mi abuelo. A él le gustaban los aviones y los dulces más que nada en el mundo. Como no sé hacer aviones de papel le hice una grulla, y le dejé también caramelos y chocolates.
A Pita le gustaban los Raleigh sin filtro, leer, el Aires del tiempo de Nina Ricci y el Mezcal. Le puse el Crepusculario de Neruda, que fue uno de los libros suyos que yo me quedé cuando murió. Unos Marlboro rojos -que seguro disculpará- flores y más flores, mezcal y tequila.
A Tati le gustaba el Whiskey y tocar el piano. Puse, además, su sombrero -que rescaté cuando murió- y un disco de Satie.
Y para Sócrates el ratón de estambre con el que jugaba siempre.
También tuve ganas de hablarles... de explicarles que a veces se me olvida recordarlos, pero nunca he dejado de extrañarlos.
No sé cómo, pero pasa. Es curiosa la memoria en ese sentido.
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Memoria
28 octubre, 2011
Gracias por el sueño
Soñé que me cantaba un poema de Nicolás Guillén que no existe. Hablaba sobre una balsa que flota a la deriva y encalla en un arrecife y hay una explosión de colores hermosa que maravilla a la única persona que la tripula. Los peces se escapan por todos lados y dejan estelas rosas y amarillas y verdes sobre la superficie del mar y las olas rompen como una melodía. Pero como todas las cosas bellas, dura sólo un instante. El arrecife muere poco a poco y el hombre se muere de tristeza con él mientras el mar lo ve sin poder hacer nada para salvarlo.
Él estaba frente a mi y sus manos se movían por la guitarra. Yo las veía en la guitarra, pero las sentía moverse arriba y abajo sobre mi cuerpo. Y mi pecho vibraba con las notas, y su voz era dulce y sentida. Me cantaba al oído como en un arrullo. Y yo era la guitarra, y yo era el arrecife, y yo era los peces, y yo era el mar deshaciéndome en colores para él.
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Sueños
19 octubre, 2011
El insomnio... el insomnio
Quiero sacarme de la cabeza un post de esos que nomás no se dejan escribir. Es triste y críptico y está atravesado por recuerdos dolorosos y también felices que de pronto regresaron -actualizados- y anunciando futuros posibles a los que no sé cómo enfrentarme. Una de esas cosas tan llenas de contexto que quizá nadie aparte de mi podrá entender. Y eso está bien. Hay claves para la vida privada que sólo hacen sentido en la cabeza. Pero el insomnio... el insomnio.


Mejor refugiarme en algunas fotos de las últimas semana. Los jazmines recién cortados que me vendió un señor en un semáforo en Gabriel Mancera, y su olor; unos labios pegados en la puerta de un baño del Covadonga; la ruta del autobús entre Villacoapa y Pemex, que convenientemente me lleva a cualquier lado que necesite: casa de mi mamá, Coyoacán, el metro, el mercado, casa de mi abuela, la Cineteca, Reforma, Polanco, you name it; y, por último, la comida de aquel día con D: hamburguesa vegetariana del Pan Comido y helado de maracuyá y jengibre en Delirio.
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Instagram weekly,
La ciudad
18 octubre, 2011
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