Soñé con un amigo al que hace mucho que no veo. No sé cómo nos encontrábamos, pero me contaba que se había casado con su ex-novia (una que le rompió el corazón y lo volvió loco hace muchos años). Me invitaba a su casa y me hacía una cena increíble, completamente gurmé, algo sobrenatural. A mi me sorprendía muchísimo, pero a él le parecía de lo más natural haber aprendido a hacer todo tipo de panes con pasta de hojaldre y los hacía por cientos. Pasábamos la noche juntos y por la mañana me decía que lo iban a internar en un hospital psiquiátrico. Yo nunca entendía la razón y me rompía el corazón pensar en él ahí dentro, pero también sentía un gran alivio y pensaba: ¡al fin! El sueño se volvía cada vez más complicado porque su esposa llegaba a casa y yo me ponía sumamente incómoda, pero al parecer a ella no le molestaba verme. Hablábamos de los trámites que hacían falta para internarlo y él seguía haciendo panes de pasta de hojaldre. Cuando ella estaba cerca él parecía volverse un ser hueco, sin emociones. Algo horrible. Después desperté sin saber en qué acabaría la historia, pero sentí que esa cena era su forma de decirme adiós antes de volcarse por completo en la locura.
Lo quería tanto yo... Y hace años, cuando nos veíamos siempre, tenía una sensación abrumadora de responsabilidad, como si tuviera que salvarlo... como si tuviera que salvarlo de sí mismo, que se estaba hundiendo en el sinsentido. Pero no pude, por supuesto. De pronto se volvió reacio a salir de su casa, y no aceptaba ver a nadie, hablar con nadie más que conmigo. Después ni siquiera conmigo. Eso sí, todavía me contesta cuando le escribo esporádicamente. Estoy segura que lleva varios años sin salir de su casa, sin ver a alguien que no sea su familia (y quizá ni siquiera, porque los últimos años dormía todo el día y despertaba de noche, cuando la casa estaba muerta). No entiendo qué le paso. Un par de años después de que se 'retirara del siglo', un amigo en común, que ahora es psicoanalista, me dijo que tiene todos los síntomas de un esquizofrénico. Mi sueño hace tanto sentido... no puedo dejar de pensar en él. Pero sé que, como todos los sueños, éste tampoco hablaba de él... hablaba de otra locura, de otros amores y de otra persona a la que tampoco pude salvar de sí misma.
¿Reproducir patrones? ¿Sentido mesiánico? ¡¿Yooooo?! ¡Nunca!
De cualquier manera, hoy lo extraño. Y me gustaría poder haber sido más para él: algo que pudiera regresarlo a la realidad.
Menos mal que estoy trabajando la renuncia. Hmmm.
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada