30 diciembre, 2011

Let's get out of this country


06 lets get out of this country

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El martes me di cuenta que, por primera vez en muchos, muchos años, no hay nada que me ate a este lugar; a este país; a esta vida. Todas las cosas que en el pasado me han hecho querer quedarme de pronto parecen gritarme que debo irme... que si no es ahora, ¿cuándo? No tengo compromisos, no tengo deudas, no tengo escuela ni trabajo, no tengo propiedades, no tengo mascotas ni tengo amores ni tengo razones para quedarme... y no estoy tratando de hacer una lista de pesares, al contrario: tengo 26 años y me sabe bien esta libertad.  Además, las cosas y personas que tengo de fijo sabrán esperarme. Y tengo que darme la oportunidad de regresar a este país -que se cae a cachos- algún día, con auténticas ganas de estar en él; aunque de momento parezca más una huída.

Me voy me voy me voy me voy me voy, como sea,  pero me voy.


13 diciembre, 2011

Poetry over prose

Feist - So Sorry

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Ayer fui al concierto de Feist.  No sé si es por una incapacidad de mi parte para apreciar la calidad de los artistas, pero odio cuando tocan en vivo versiones modificadas de sus canciones. Esta vez las modificaciones incluyeron tambores africanos y coros estilo gospel en medio de Mushaboom,  guitarra eléctrica en When I Was a Young Girl (con riff exageradísimo) e Intuition y algunos desvaríos vocales en casi todas las otras. No me gustó eso, pero en general el concierto me pareció increíble, y cuando tocó So Sorry tan hermosamente casi le perdoné todo. 

06 diciembre, 2011

The sanest days are mad/why don't you find out for yourself?

Soñé con un amigo al que hace mucho que no veo. No sé cómo nos encontrábamos, pero me contaba que se había casado con su ex-novia (una que le rompió el corazón y lo volvió loco hace muchos años). Me invitaba a su casa y me hacía una cena increíble, completamente gurmé, algo sobrenatural. A mi me sorprendía muchísimo, pero a él le parecía de lo más natural haber aprendido a hacer todo tipo de panes con pasta de hojaldre y los hacía por cientos. Pasábamos la noche juntos y por la mañana me decía que lo iban a internar en un hospital psiquiátrico. Yo nunca entendía la razón y me rompía el corazón pensar en él ahí dentro, pero también sentía un gran alivio y pensaba: ¡al fin! El sueño se volvía cada vez más complicado porque su esposa llegaba a casa y yo me ponía sumamente incómoda, pero al parecer a ella no le molestaba verme. Hablábamos de los trámites que hacían falta para internarlo y él seguía haciendo panes de pasta de hojaldre. Cuando ella estaba cerca él parecía volverse un ser hueco, sin emociones. Algo horrible. Después desperté sin saber en qué acabaría la historia, pero sentí que esa cena era su forma de decirme adiós antes de volcarse por completo en la locura. 

Lo quería tanto yo... Y hace años, cuando nos veíamos siempre, tenía una sensación abrumadora de responsabilidad, como si tuviera que salvarlo... como si tuviera que salvarlo de sí mismo, que se estaba hundiendo en el sinsentido. Pero no pude, por supuesto. De pronto se volvió reacio a salir de su casa, y no aceptaba ver a nadie, hablar con nadie más que conmigo. Después ni siquiera conmigo. Eso sí, todavía me contesta cuando le escribo esporádicamente. Estoy segura que lleva varios años sin salir de su casa, sin ver a alguien que no sea su familia (y quizá ni siquiera, porque los últimos años dormía todo el día y despertaba de noche, cuando la casa estaba muerta). No entiendo qué le paso. Un par de años después de que se 'retirara del siglo', un amigo en común, que ahora es psicoanalista, me dijo que tiene todos los síntomas de un esquizofrénico. Mi sueño hace tanto sentido... no puedo dejar de pensar en él. Pero sé que, como todos los sueños, éste tampoco hablaba de él... hablaba de otra locura, de otros amores y de otra persona a la que tampoco pude salvar de sí misma.

¿Reproducir patrones? ¿Sentido mesiánico? ¡¿Yooooo?! ¡Nunca!

De cualquier manera, hoy lo extraño. Y me gustaría poder haber sido más para él: algo que pudiera regresarlo a la realidad. 

Menos mal que estoy trabajando la renuncia. Hmmm. 



05 diciembre, 2011

Let it go



Algo entre una sesión muy sentida de psicoanálisis y una relectura de mis viejas notas del Bhagavad-gita que encontré ordenando cuadernos viejos me dejó pensando en la renuncia. Pensé primero en las cosas más claramente renunciables, como mi gato, que no me queda más remedio que renunciarlo. O en lugares comunes para el desapego, como las relaciones que cambian o se terminan. Pero ahora, después de dedicarle unos días, encuentro algo más profundo a lo que renunciar, algo más que los apegos y los deseos. Pienso en una frase de T.S. Eliot: "For us there is only the trying, the rest is not our business." Pienso en ella porque en el fondo sé que aquello a lo que debo renunciar es a querer controlar el resultado de las cosas. Si en mi sólo está intentar, y lo he intentado, el resto es la renuncia... pero una renuncia muy particular: la renuncia a que todo sea exactamente como yo quiero sólo porque he hecho mi mejor esfuerzo. Surrender the outcome, que también le llaman. Y pues, eso. A ver...

01 diciembre, 2011












Si yo lo que necesito es irme de viaje.

Sentirse interrumpida por una idea fija. Sólo quiero saber. Una cosa. Una pregunta: ¿estarías bien conmigo? La pregunta vuelve y vuelve y cada vez yo callo. Sólo callo. Por que es todo lo que puedo hacer.